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Construcción de carreteras de hormigón, la mejor alternativa.

por | Jun 14, 2022 | Concrete, Plantas de hormigón, Sostenibilidad | 0 Comentarios

Una de las principales infraestructuras de todo país civilizado, es su red viaria de acceso público. No solo interconectan pueblos y ciudades, por ella además circulan los ciudadanos del país en su quehacer diario, así como todos los materiales, alimentos y otros bienes de consumo necesarios para el mantenimiento de la sociedad.

¿Pero en algún momento os habéis preguntado cual es el motivo de que toda construcción importante elaborada por el hombre sea realizada principalmente empleando hormigón y en cambio para la construcción de carreteras se emplea asfalto? Tal vez la elección de este material no sea la mas acertada.

¿Por qué se usa el asfalto para la construcción de carreteras?

La principal ventaja del uso de asfalto para la construcción de carreteras es fundamentalmente su coste. Tenemos que recordar que el betún o asfalto, es el principal residuo solido a temperatura ambiente de la destilación del petróleo en crudo. Es por tanto que como residuo y aun cuando sea un producto derivado del petróleo, su coste es lo suficientemente bajo y su disponibilidad lo suficientemente alta, como para emplearse para este cometido tras ser recalentado y mezclado con diferentes granulometrías de áridos. Esta mezcla que llamamos asfalto comúnmente, a su vez permite el transporte a distancias lo suficientemente largas sin alterar demasiado sus propiedades. Otra ventaja del asfalto para este cometido es su facilidad en manejo e instalación.

Fig.1 Esquema del proceso de destilación del petróleo obteniendo asfalto como residuo.

Desde luego no, la mayoría de las desventajas del uso no atienden a aspectos meramente técnicos, también hay que resaltar cuestiones puramente ecológicas e incluso económicas.

La vida útil de una carretera construida con asfalto se estima de media entre 15 y 20 años y eso siempre y cuando las condiciones meteorológicas lo permitan, ya que este material es muy sensible al deterioro provocado por temperaturas tanto altas como bajas, lluvia e infiltración de agua, etc. Además, se trata de un material relativamente frágil y fácil de dañar por medios mecánicos, tales como la simple rodadura de vehículos pesados sobre su superficie, tarea para la que se supone que ha sido escogido por sus propiedades.

El mantenimiento de las carreteras elaboradas con este material es necesariamente continuo y basta fijarnos un poco en cualquiera de las calles, carreteras o camino de nuestro entorno con un mínimo de años de uso, para observar a simple vista en su superficie todo tipo de trabajos de reparaciones, relleno de baches, reasfaltados parciales, etc. Todo esto supone un dispendio económico continuo y sin fin, de carácter además imprevisible, lo que obliga a mantener un presupuesto elevado destinado a este fin o de lo contrario renunciar al buen estado general de las mismas.

Fig. 2. Daños y reparaciones habituales en una carretera asfaltada.

Por último, hay que considerar también las consecuencias ecológicas e incluso sanitarias que el uso de estos firmes asfaltados conlleva, ya que son una de las principales fuentes de emisión de micro plásticos en nuestra atmosfera, son responsables de la disminución de la calidad del aire en la zona, contribuyen a una mayor polución y emisión de CO2 debido a su baja durabilidad y mantenimiento continuo e incluso reconstrucción parcial. En definitiva, un elemento del todo insostenible.

Ventajas de las carreteras construidas con hormigón.

Uno de los principales argumentos para decantarse por el hormigón a la hora de construir una carretera es su mayor durabilidad (significativamente mayor con el uso de aditivos impermeabilizantes) y es que utilizando este elemento se pueden alcanzar los 30-50 años de vida útil, ya que el material es mucho más resistente y rígido que el asfalto y sufre por tanto menor deterioro superficial como baches, fracturas, grietas, hundimientos etc.

Al mismo tiempo el hormigón tiene un mayor índice de reflexión luminosa lo que hace que sea mucho mas segura para su uso durante la noche al proporcionar mayor visibilidad y refleja una mayor cantidad de luz solar durante el día y con ello temperatura, lo que ayuda a mitigar el efecto “isla de calor”.

Fig.3. Tramo de carretera construido en hormigón.

Atendiendo a otro aspecto relacionado con la seguridad en carretera, la distancia de frenado es considerablemente menor y se evita en gran parte el fenómeno del aquaplaning al eliminarse en gran medida la posibilidad de estancamientos y charcos sobre su superficie.

Desde un punto de vista medio ambiental, el cemento no es un residuo del petróleo y su mayor durabilidad lo hace también más sostenible ya que reduce la energía y emisiones necesarias para su instalación, mantenimiento y conservación.

Es completamente reciclable y además es producido localmente o en las proximidades de la construcción lo que implica un mayor desarrollo local.

Pero sobre todo uno de los aspectos más llamativos, es la reducción del consumo de combustible en los vehículos que circulan sobre ella al tener mejores propiedades de rodadura que las carreteras de asfalto, esto es significativamente menor en vehículos pesados alcanzándose incluso consumos próximos a un 15% menores.

Todos estos aspectos no hacen, sino que nos preguntemos si de verdad el uso del asfalto para la construcción de carreteras sigue estando justificado, especialmente atendiendo a los costes actuales del petróleo o si es ya hora de que nos planteemos seriamente la alternativa del hormigón. En el siguiente enlace se resumen bastante bien todos estos argumentos.

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