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Reciclaje de disolvente y máquinas para medir el recubrimiento: la respuesta de Frumecar a los retos de la economía circular y la sostenibilidad.

por | Jul 28, 2021 | Innovation | 0 Comentarios

La industria hasta el día de hoy funciona bajo un patrón lineal de actuación: se producen bienes, se utilizan hasta que se consumen y, lo que queda —los residuos—, se arroja al entorno (se entierra, se quema o se vierte a los ríos y mares).

Este esquema está poniendo en peligro las condiciones de vida en nuestro planeta. Se agrava la contaminación de suelos y acuíferos, aumentan las emisiones de gases que ocasionan el efecto invernadero, y desaparecen recursos de ciclo largo de renovación, o directamente no renovables como el petróleo.

Para afrontar este grave problema, los estados, las instituciones mundiales y las empresas han decidido cambiar esta perniciosa pauta de producción y consumo, y han tomado medidas para que tanto lo uno como lo otro sea sostenible —tanto económica como ecológicamente—.

Es así como ha nacido el concepto de economía circular, que se basa en aprovechar todos los recursos de manera que se minimicen las emisiones tóxicas y los residuos o se los reintroduzca en el proceso productivo.

Para ello se necesitan sistemas más eficientes de producción y de reciclaje. En Frumecar hemos trabajado para avanzar en ambas direcciones y contribuir a que nuestras plantas de hormigón y nuestras hormigoneras sean más eficientes, sostenibles y limpias.

Dos ejemplos de ello son: la nueva tecnología para calibrar la calidad del pintado y el recubrimiento de las piezas y un nuevo sistema de reciclado de disolvente.

  • El laboratorio de análisis de recubrimientos del que ya hemos hablado, mide la resistencia a la corrosión de los revestimientos. Para hacer esta tarea de detección más eficiente, hemos añadido a este laboratorio máquinas que miden el grado de espesor de la pintura. Esto ayuda a dar homogeneidad a los recubrimientos y a aplicar la pintura con más eficacia, posibilitando que se administre en las dosis imprescindibles. Además, tenemos dispositivos que muestran el grado de adherencia de la imprimación a la pieza. Con todo ello disminuimos el consumo de pintura. 
  • La maquinaria con la que pintamos necesita una limpieza diaria. Esta se realiza con disolvente. Hasta hace poco los residuos de esta actividad —disolvente mezclado con los lodos de pintura— se entregaban a una empresa que gestionaba los desperdicios. Ahora contamos con un aparato que, mediante destilación, separa el disolvente de los lodos de pintura. Hasta un 90 % puede volver a ser usado, permitiendo un ciclo de hasta 8 nuevos usos del disolvente. Esto, además, mejora la llamada huella de carbono del proceso, ya que se necesita menos tiempo y menos combustible para realizar tal operación. Por ejemplo, el reciclado necesita el desplazamiento de los operarios de la empresa y el uso de una maquinaria adicional que consume una energía extra.

Frumecar dedica parte de su tiempo a estudiar cómo hacer su proceso productivo más sostenible y menos costoso. Tenemos un compromiso no solo con el sector del hormigón sino con las personas, las que están directamente implicadas en nuestra actividad y las que se pueden ver afectadas por ella. Por eso ponemos la innovación al servicio de la sostenibilidad.

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